Qué triste es vivir con la zozobra y la preocupación, con la angustia de un mañana que se siente anticipadamente, y con la prisa que tengo de abrir espacio en mi memoria para dejar allí grabado hasta el mínimo detalle de tus facciones tiernas y delicadas; incluso el formato de 70 mm se quedaría corto en capturar la belleza de tu tez desnuda. Es que (aquí entre nos) a ti necesito verte en vivo y en directo, y sentir el aroma de tu piel, la textura de tus curvas, el calor de tu aliento, y por supuesto disfrutar del vuelo entre tu boca y tus tobillos, con la mayor cantidad de escalas posibles claro está. Quiero que sepas que tu cuerpo ha sido mi mejor planeta, y tus ojos las estrellas más brillantes de toda mi constelación, si, es verdad que no se puede tapar el sol con un dedo, pero valdría la pena intentar eclipsarlo con tu sonrisa, a lo mejor quede más idiotizado de lo que quede yo.
Tengo fotografías en 4K de tus caricias, y diapositivas a color de tus miradas, también clips en blue-ray de tus besos de torbellino, y una grabación de tus suspiros y tu voz, es cierto que tengo poco material mi vida, pero me serán útiles a la hora de hacer el montaje de escenas intimas de los dos. Como me irrita todo esto, comparado contigo el cine aun sigue siendo muy poca cosa corazón, y es muy frustrante saberlo, si se trataba de recordarte hubiese elegido otra profesión, escultor quizá, aunque solo las manos de Dios podrían hacerte una copia medianamente parecida, en todo caso, me conformo con la memoria, prefiero un recuerdo original, que no un amor de imitación.
Al fin y al cabo esas eran las condiciones, entre las reglas de juego venia explicita la fecha de caducidad, fue culpa de nosotros haber aceptado un amor con hipoteca, dentro de 12 días el destino empezara a quedar en mora con nosotros, pero no te hagas falsas ilusiones, ese pirobo es mala paga, yo ya me las estoy pillando, la gonorrea solo sabe cobrar.
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